No hay lanza que venga al que no tiene la razón

Pedro Luis Martín Olivares – En el presente artículo se abordarán dos temas clave para entender y convencerse de que en Venezuela no va a ver un cambio de gobierno por la fuerza, independientemente de las sanciones, amenazas, bloqueos, comparsas, payasos y fuegos artificiales que Estados Unidos y María Corina inventen y ejecuten.

Un pueblo venezolano suficiente, la Fuerza Armada y la Policía son y serán un solo bloque infranqueable por las operaciones psicológicas, que no se doblarán y mucho menos dar el paso de traicionarse a sí mismos. Esos dos temas son la guerra infinita y la operación lanza del sur.

La Guerra Infinita

El concepto de guerra infinita sostiene que los conflictos contemporáneos no buscan una victoria decisiva, sino la proyección constante de poder y la gestión a largo plazo de múltiples amenazas.

En el contexto de las relaciones internacionales contemporáneas, la guerra infinita describe conflictos caracterizados por una duración indefinida, complejidad estratégica y la multiplicidad de actores estatales y no estatales. Los conflictos modernos implican interacciones complejas entre Estados y actores no enmarcados en el Estado, lo que exige una comprensión de las operaciones militares que trascienda la lógica convencional de victoria o derrota.

El objetivo principal es mantener al adversario en un estado constante de vulnerabilidad y adaptación. Una de sus características clave es la “Duración Indefinida”, es decir, las operaciones no buscan derrotar totalmente al enemigo, sino degradar su capacidad de forma sostenida. Desde el 14 de agosto de 2025, cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos ordenó el despliegue de fuerzas aéreas y navales en el sur del Mar Caribe, se inició una campaña de presión que se ha intensificado con cada nuevo anuncio de acciones militares y políticas, hoy en día vamos por la Operación Lanza del Sur. En este contexto, el gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, puso en marcha una nueva política ofensiva enmascarándola con una supuesta lucha contra cárteles de droga y otros grupos criminales previamente designados como Organizaciones Terroristas Globales Especialmente Designadas (ODGE) (Registro Federal, febrero de 2025, Departamento del Tesoro, agosto de 2025), con el objetivo de desarticularlos financiera y operativamente. En marzo, Trump invocó la Ley de Extranjeros Enemigos de 1798 (NTN 24, marzo de 2025) para actuar con rapidez contra presuntos miembros del Tren de Aragua en territorio estadounidense, acusando a Nicolás Maduro de orquestar la invasión de Estados Unidos por parte de estos criminales. Esta estrategia de acción progresiva contempla la intervención de la CIA (DW News, octubre de 2025) y una incursión terrestre (El Nacional, septiembre de 2025). En otras palabras, una olla montada para ponerle la mano a las reservas petroleras más grandes del mundo, a través de la gran cachorra de Estados Unidos, María Corina Machado y su banda de traidores a la patria.

David Spencer destaca que los conflictos contemporáneos son continuos, adaptativos y descentralizados, en los que los Estados deben combinar medidas convencionales con acciones indirectas y no lineales para preservar su influencia. La guerra sin fin se superpone con la guerra híbrida, definida por la combinación de medios convencionales, irregulares y cibernéticos para generar un efecto multiplicador en la vulnerabilidad del adversario.

En resumen, Estados Unidos ejerce presión continua mediante operaciones militares, sanciones financieras y estrategias de inteligencia. Maduro y las FANB emplean la defensa territorial, la fusión cívico-militar y ejercicios de movilización estratégica, sin buscar una confrontación directa y decisiva.

Como indica Spencer, la cooperación entre actores estatales y grupos no estatales crea estructuras de poder resilientes que prolongan los conflictos y dificultan la resolución militar o política convencional.

David Spencer destaca que los conflictos contemporáneos son continuos, adaptativos y descentralizados, en los que los Estados deben combinar medidas convencionales con acciones indirectas y no lineales para preservar su influencia. La guerra sin fin se superpone con la guerra híbrida, definida por la combinación de medios convencionales, irregulares y cibernéticos para generar un efecto multiplicador en la vulnerabilidad del adversario.

La revolución que pario Chávez ha tenido un entrenamiento de golpes de Estado y ataques nacionales e internacionales de todo tipo, intensos y constantes desde el año 2000, que ha permitido mutar en un proceso de adaptación para resistir las peores exigencias. El escenario actual no es mas que una raya más para el tigre. Nuestro proyecto es hegemónico por lo que se ajusta a lo infinito.

Operación Lanza del Sur (Southern Spear Operation)

Si bien el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció el jueves pasado la activación de la operación denominada “Lanza del Sur” para expulsar a “narcoterroristas”, este no es un paso reciente. El operativo que combina sistemas robóticos y buques de guerra, procede cuando se espera que el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más poderoso del mundo, llegue a aguas de Venezuela en los próximos días. A continuación, las claves de una demostración de poderío militar estadounidense en la región, sin precedentes en generaciones.

Primero, desde el pasado 28 de enero, la Cuarta Flota de la Armada de Estados Unidos anticipó una nueva operación bajo el nombre ‘Lanza del Sur’. Entonces, indicó que se llevaría a cabo en el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), que abarca más de 30 países de Suramérica, Centroamérica y el Caribe.

En ese momento, la Armada subrayó como objetivo poner en funcionamiento el denominado Sistema de Alerta de Reconocimiento (RAS), para aumentar la presencia y la vigilancia de regiones marítimas de “importancia estratégica y económica” y contribuir en la toma de decisiones, fortalecer la soberanía y la cooperación regional.

Pero la operación ha ido tomando fuerza en los últimos meses, a medida que Estados Unidos amplía lo que asegura es una política renovada en la lucha contra el narcotráfico, al tiempo que apunta al Gobierno de Venezuela, al que vincula con el llamado Cartel de los Soles, una mentira repetida mil veces. Se recomienda leer el Artículo “Mentiras Mentirosas” publicado en este espacio el 9/11/2025.

De hecho, el pasado octubre, Hegseth anunció la creación por parte del Pentágono de una nueva fuerza de tarea conjunta antinarcóticos para desarticular los cárteles de droga en el mar Caribe, operando también en la zona de Southcom.

«Al formar una Fuerza de Tarea Conjunta en torno al cuartel general de la II Fuerza Expedicionaria de Marines (II MEF), mejoramos nuestra capacidad para detectar, desarticular y desmantelar las redes de narcotráfico ilícito con mayor rapidez y profundidad, junto con nuestros homólogos estadounidenses y de naciones aliadas», declaró en ese momento el almirante Alvin Holsey, comandante de Southcom, quien se retirará este año.

Su pronunciamiento llegó tras el despliegue naval, anunciado por Estados Unidos en el Caribe desde el pasado 19 de agosto, que ha estado seguido de decenas de ataques contra supuestas narcolanchas. Los asaltos se han extendido incluso al Pacífico, en aguas cercanas a Suramérica.

Ya van al menos 20 ataques de ese tipo, el más reciente se registró el pasado lunes 10 de noviembre, según confirmó un funcionario del Pentágono a la agencia de noticias Reuters el jueves 13. En total, al menos 79 personas han muerto, asesinadas sin tener la oportunidad de defenderse legalmente, sencillamente fueron condenadas a muerte por Trump. En una de las embestidas dos personas resultaron heridas y fueron posteriormente repatriadas a sus países de origen, remarcó la fuente. Además, las autoridades mexicanas realizaron un intento de rescate en el mar como consecuencia de los ataques.

En el marco de esta operación, la Administración estadounidense ha desplegado una presencia militar masiva en el Comando Sur, enviando buques de guerra, cazas F-35, aeronaves de reconocimiento y otros recursos militares, intensificando así la presión sobre el presidente Nicolás Maduro, a quien califica de “líder ilegítimo”.

En segundo lugar, según lo anticipado por la Armada, la operación desplegará buques de superficie robóticos de larga duración, pequeñas lanchas interceptoras robóticas y aeronaves robóticas de despegue y aterrizaje vertical en la zona denominada Southcom.

Los sistemas operarán junto a los buques guardacostas estadounidenses en alta mar para proporcionar información de inteligencia a los centros de operaciones de la Cuarta Flota y la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Sur, que coordina las misiones regionales de lucha contra el narcotráfico.

Por tanto, fue descrito como un paso significativo en la evolución de la Campaña de Flota Híbrida de la Armada, con el fin de apoyar la detección y el monitoreo del “tráfico ilícito, a la vez que se extraen lecciones para otros escenarios”, como declaró el Comandante Foster Edwards, Director de la Flota Híbrida de la Cuarta Flota.

Hay que leer entre líneas esta comiquita que viene a continuación, una declaración que pareciera estar dirigida a un escenario de guerra convencional contra una potencia con alta probabilidad de escalar a guerra nuclear. Un “BUUUU” de Washington para que Maduro y Diosdado salgan corriendo. No han entendido que nuestra Fuerza Armada, nuestro pueblo patriótico y nuestra policía se encuentran más unidas que nunca y ningún oficial, dirigente político o policía va a cambiar su bandera de Venezuela para arroparse con la bandera de los Estados Unidos.

“La Cuarta Flota pondrá en funcionamiento estos sistemas no tripulados mediante su integración con los buques de la Guardia Costera de Estados Unidos en alta mar y los centros de operaciones de la Cuarta Flota y la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Sur. Los resultados de la Operación Southern Spear ayudarán a determinar las combinaciones de vehículos no tripulados y fuerzas tripuladas necesarias para proporcionar una vigilancia coordinada del dominio marítimo y llevar a cabo operaciones antinarcóticos”, explicó entonces la fuerza castrense en un comunicado.

Tercero, “La Operación Southern Spear es el siguiente paso en nuestra Campaña de Flota Híbrida (…) Las operaciones de la Flota Híbrida incrementan nuestra colaboración con socios en la región, al tiempo que perfeccionan las tácticas, técnicas, procedimientos y procesos de la Armada”, declaró el contraalmirante Carlos Sardiello, comandante del Comando Sur de las Fuerzas Navales de Estados Unidos y de la Cuarta Flota.

Pero ¿quién es quién en el Caribe? ¿A qué socios se refiere Estados Unidos para estas operaciones? Venezuela, Brasil y Colombia rechazan tajantemente esas acciones y Panamá, pese a que adelanta ejercicios militares entre su Policía y el Ejército estadounidense, aseguró que no apoyará “ningún acto hostil” contra Caracas.

Trinidad y Tobago es el único que apoya el despliegue naval en la zona, según ha señalado expresamente su Gobierno, pese a que en los ataques de Estados Unidos en aguas de la región han muerto pescadores de ese país, según denuncian sus familiares.

En Puerto Rico, Estado libre asociado a Estados Unidos, la Administración Trump ordenó el despliegue de diez aviones de combate F-35 a un aeródromo, para realizar operaciones contra carteles de droga, indicaron dos fuentes oficiales citadas por Reuters el pasado septiembre.

Por último, si bien el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más poderoso del mundo, y su grupo de ataque entraron al área de control del Comando Sur en el Atlántico el pasado 11 de noviembre, los expertos discrepan sobre la posibilidad de que aviones de guerra estadounidenses despeguen del USS Gerald R. Ford para bombardear objetivos en Venezuela y presionar aún más al presidente Nicolás Maduro para que renuncie. Pero, independientemente de si su propósito es ese o si simplemente patrulla el Caribe mientras Estados Unidos hunde embarcaciones acusadas de narcotráfico, la sola presencia de este buque de guerra de 100.000 toneladas envía un mensaje contundente.

“Esto representa la esencia de lo que significa tener nuevamente presencia militar estadounidense en Latinoamérica (…) Y ha generado mucha inquietud en Venezuela, pero también en toda la región. El mundo observa esto con gran expectativa para ver hasta qué punto Estados Unidos está dispuesto a usar la fuerza militar”, resaltó Elizabeth Dickinson, analista principal del International Crisis Group para la región andina.

De nuevo, la operación psicológica se potencia con otro juguete bélico, operación que se desvanece permanentemente al chocar con una masa humana activa, militante y armada de millones de venezolanos que no se rendirán jamás y que tienen la convicción suficientemente chavista para adaptarse a situaciones de lucha de manera perpetua, haciendo valer la consigna “hasta la victoria siempre”. Basta hoy domingo salir a la calle para ver un país funcionando, con la cabeza alta a pesar del acoso. A la par de esta amenaza externa, nuestros máximos dirigentes del PSUV se encuentran trabajando en silencio diseñando un nuevo modelo de respuestas a las exigencias sociales y económicas a implementar al salir de la tormenta. Nuestra respuesta más contundente será una gestión soñada de Nicolas maduro.

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