Mentiras mentirosas

Fotografía del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el vicepresidente, JD Vance. EFE/Shawn Thew

Pedro Luis Martín Olivares – El título del Artículo de hoy “Mentiras Mentirosas” se va a dividir en dos partes: primero, la negativa del Senado Norteamericano a autorizar ataques a Venezuela, lo cual se traduce en que el 51% de la representación del pueblo de Estados Unidos no cree la mentira de que Venezuela representa una amenaza para ese país y en consecuencia debe ser invadida y en la segundo parte se va mostrar como la lógica de los Jefes de Carteles y Narcotraficantes no se compaginan con la narrativa de Trump hacia Venezuela, desmontándose así una mentira más.

Estas dos mentiras son los fundamentos confeccionados a través de una gigantesca operación psicológica con el objetivo de apropiarse de las riquezas de Venezuela a través de instalar un gobierno títere de Washington en general y de los empresarios de Trump en particular.

La Negativa del Senado de Estados Unidos a Autorizar Ataques en Venezuela y su Impacto en la Política Exterior

La Arquitectura Constitucional del Poder de Guerra

La negativa del Senado estadounidense a autorizar acciones militares contra Venezuela representa un caso de estudio paradigmático de los mecanismos de checks and balances en el sistema político norteamericano. Según la Constitución de Estados Unidos (Artículo I, Sección 8), el Congreso posee la facultad exclusiva para «declarar la guerra», mientras que el Presidente (Artículo II, Sección 2) actúa como «Comandante en Jefe».

Esta distribución constitucional crea lo que los autores Howell y Pevehouse en su libro “While Dangers Gather” denominan «la danza de los poderes», donde el Poder Ejecutivo busca maximizar su discrecionalidad en política exterior y el Poder Legislativo ejerce control mediante apropiaciones y autorizaciones.

Las variables determinantes del contexto político doméstico se expresan por la fractura partidista y el cálculo electoral. Los senadores opositores al partido del presidente Trump calculan costos electorales siguiendo la teoría de Mayhew sobre el «comportamiento orientado a la reelección». Estados con significativa población latina (Florida, Texas, Arizona) ejercen presión contra intervenciones que puedan generar crisis migratorias. El efecto «Vietnam/Iraq Syndrome» crea aversión a conflictos prolongados.

Es importante resaltar los lobbies y los grupos de Interés. Think tanks como el Cato Institute y Brookings Institution han publicado análisis cuestionando la efectividad de una intervención militar. Empecemos por le informe del Cato Institute: «Por qué la intervención militar en Venezuela sería un error catastrófico», su autor fue John Glaser, Director de Política Exterior (2023) y en él se resaltan costos humanos y geopolíticos “una intervención militar convertiría a Venezuela en otro Afghanistan o Irak, con un costo humano intolerable», «legitimaría la narrativa antiestadounidense en América Latina, reviviendo el fantasma del intervencionismo» y «crearía un vacío de poder que podría ser llenado por actores no estatales violentos». Como evidencia empírica cita el Índice de Seguridad Post-Intervención: 78% de intervenciones desde 2001 han generado conflictos prolongados, el análisis costo-beneficio: Reconstrucción estimada en $300-500 mil millones versus $20 mil millones en ayuda humanitaria. Como alternativas propone: Diplomacia coercitiva reforzada, sanciones inteligentes (targeted sanctions) y apoyo a mecanismos regionales de negociación.

El informe del Brookings Institution titulado «Evaluando las Opciones en Venezuela: Los Límites del Poder Militar», cuyos autores son Ted Piccone y Abraham F. Lowenthal (2022) destaca en su Escenario 1 una intervención limitada, con una probabilidad de éxito del 25%, riesgo de escalada 65%, tiempo estimado de estabilización 5-7 años. Un Escenario 2 con Intervención a Gran Escala, costo estimado: $150-200 mil millones los primeros 2 años, tropas requeridas 150,000-200,000, probabilidad de éxito 40% después de 5 años. Los factores críticos identificados son fractura en la Fuerza Armada venezolana, 70% lealtad cuestionada, capacidad de resistencia urbana alta en barrios populares, apoyo regional menos del 30% de países latinoamericanos. Sus recomendaciones estratégicas son diplomacia multilateral, presión económica selectiva, congelar activos en el exterior ($8-10 mil millones identificados) y apoyo a Sociedad Civil mediante fondos para medios independientes y organizaciones democráticas.

Ambos think tanks concluyen que, como resume Brookings: «La intervención militar ofrece una solución aparentemente rápida, pero crearía problemas más profundos y duraderos que los que pretende resolver», mientras Cato advierte: «Sería un remedio peor que la enfermedad, con consecuencias que afectarían la estabilidad hemisférica por décadas».

Dinámica Burocrática e Institucional:

El Pentágono frecuentemente muestra escepticismo ante escenarios de intervención en América Latina (lecciones de Panamá 1989). Agencias de inteligencia alertan sobre consecuencias imprevistas (doctrina de «leyes de consecuencias no intencionadas»).

Impacto en la Política hacia Venezuela

Estrategia de «Presión Máxima» sin Opción` Militar: La negativa legislativa fuerza al Ejecutivo a intensificar sanciones económicas individuales, se privilegian acciones coordinadas con aliados regionales (Grupo de Lima, OEA) y se aumenta la dependencia en operaciones de inteligencia y cibernéticas.

Efecto en la Percepción de Credibilidad:

El escenario internacional interpreta la negativa como falta de consenso doméstico en Estados Unidos, los aliados internacionales de Venezuela (Rusia, China) aprovechan la división para cuestionar la determinación estadounidense y se debilita la posición negociadora del Departamento de Estado

Judicialización de la Política Exterior:

Surgen disputas legales sobre el alcance de la Ley de Poderes de Guerra (War Powers Resolution) de 1973 y posibles challenges constitucionales sobre acciones militares no autorizadas.

Consecuencias Sistémicas

Para el Sistema Político Estadounidense se refuerza el rol del Congreso como contrapeso en política exterior, se evita lo que Schlesinger denominó «presidencia imperial» y se mantiene el debate sobre guerra y paz en el ámbito público. Para las Relaciones Hemisféricas América Latina percibe límites al unilateralismo estadounidense, se abre espacio para mecanismos diplomáticos regionales y se contienen tendencias hacia una nueva Doctrina Monroe militarizada.

En conclusión, la negativa del Senado representa la operación efectiva del sistema de controles y balances frente a lo que Allison identificaría como el «Modelo de Actor Racional» del Ejecutivo. Esta dinámica limita las opciones de política exterior, refleja fracturas domésticas, moldea la percepción internacional del poder estadounidense y obliga a buscar alternativas multilaterales. La primera mentira hizo aguas oportunamente a diferencia de las armas de destrucción masiva en el Irak de Husein.

El caso venezolano confirma que en la política exterior de Estados Unidos., como argumenta Nye en su libro, el poder blando (soft power) y la diplomacia continúan siendo herramientas esenciales, particularmente cuando el poder duro (hard power) encuentra límites domésticos infranqueables.

La Segunda Mentira: Jefe de Cartel y Narcotraficantes

Es fundamental entender la distinción legal y operativa entre un Jefe de Cartel y un narcotraficante. Un «Jefe de Cártel» es típicamente un extranjero que dirige una organización criminal multinacional desde una base de operaciones fuera de Estados Unidos. Su poder se basa en el control de la producción, las rutas de tráfico transnacional y el uso de la violencia a gran escala. Un «Narcotraficante» es cualquier individuo que participa en la producción, transporte o distribución a gran escala de drogas ilegales. Según esta definición, los distribuidores, operativos y productores con base en Estados Unidos. son, inequívocamente, narcotraficantes, aunque no sean jefes de un cártel transnacional.

El Jefe de un Cartel o el Narcotraficante persigue un solo objetivo: hacer una gran fortuna, de allí que la forma más segura de llegar al Jefe del Cartel o al Narcotraficante es seguir el rastro del dinero para atraparlo y probar su culpabilidad. Las fortunas no se pueden esconder, se visibilizan a través de los lujos propios exhibidos de manera escandalosa, de sus familiares, de sus entornos y de sus testaferros. Veamos la respuesta de DeepSeek cuando se le pregunta por las fortunas descubiertas de los más grande jefes de carteles y narcotraficantes que han existido.

Fortunas Descubiertas de Grandes Narcotraficantes

El fenómeno del narcotráfico ha generado algunas de las fortunas ilícitas más cuantiosas de la historia contemporánea. Si bien la naturaleza clandestina de estas actividades implica que las cifras exactas son difíciles de precisar, investigaciones judiciales, reportes gubernamentales y decomisos a nivel internacional han permitido estimar la magnitud de estos capitales.

La información se basa en datos reportados por entidades como la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el U.S. Department of the Treasury, reportes financieros de organismos antilavado como el Financial Action Task Force (FATF) y de los procesos judiciales federales en EE.UU. y México.

Pablo Escobar (Cártel de Medellín, Colombia). Recompensa $25 millones

Fortuna Estimada en su apogeo: Se estima que su patrimonio neto llegó a alcanzar entre $25.000 y $30.000 millones de dólares en la década de 1980 (equivalentes a aproximadamente $70.000 millones hoy). Se estima que perdía hasta 10% de su dinero anual por deterioro en almacenamiento del dinero. Se decomisaron millones en efectivo en múltiples allanamientos, aparte de miles de propiedades en Colombia, incluida la famosa Hacienda Nápoles, con un valor incalculable. Aviones, helicópteros, automóviles de lujo y una flota de camiones y buses y según reportes, solo en el techo de una de sus casas se encontraron $250 millones en efectivo.

Joaquín «El Chapo» Guzmán (Cártel de Sinaloa, México). Recompensa $10 millones

Fortuna Estimada: La DEA y la Procuraduría General de la República (PGR) de México estimaron su fortuna en aproximadamente $12.000 a $14.000 millones de dólares. Durante su captura en 2014, se incautaron más de $200 millones en efectivo solo en una de sus propiedades. Se decomisaron numerosas propiedades, ranchos, vehículos blindados y una flota de aviones ligeros. En su juicio en Estados Unidos (2019), el gobierno estadounidense solicitó el decomiso de $12.600 millones, calculados como los beneficios ilícitos de su organización.

 

 

Amado Carrillo Fuentes («El Señor de los Cielos», Cártel de Juárez)

Fortuna estimada: USD $25.000 millones, dueño de una flota de 22 aviones Boeing 727, lavaba $200 millones mensuales mediante casas de cambio y poseía inversiones en bienes raíces en 12 países.

Griselda Blanco (Cártel de Medellín, Colombia)

Fortuna Estimada: Conocida como la «Madrina de la Cocaína», se estima que amasó una fortuna de hasta $2.000 millones de dólares. Su imperio se sustentaba en una vasta red de propiedades en Miami, Nueva York y California. Se documentó su gasto de $80.000 mensuales solo en mercados para empacar cocaína. Fue una de las mayores lavadoras de dinero de su época.

Los Hermanos Rodríguez Orejuela (Cártel de Cali, Colombia)

Fortuna Estimada: Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela construyeron un imperio valorado en más de $10.000 millones de dólares. Su fortuna estaba invertida en una red legítima que incluía la cadena de farmacias más grande de Colombia (Drogas La Rebaja), más de 500 empresas, propiedades de lujo y equipos de fútbol.

Como parte de su acuerdo de extradición, se comprometieron a entregar activos por $2.100 millones al gobierno colombiano.

Dawood Ibrahim (D-Company, India). Recompensa $25 millones

Fortuna Estimada: El FBI y las agencias indias estiman su patrimonio en $6.700 millones de dólares. Es uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Su imperio incluye holdings inmobiliarios en India, Pakistán y los Emiratos Árabes Unidos, inversiones en la Bolsa de Bombay a través de testaferros, y una red de negocios que van desde el pescado hasta el entretenimiento.

Christopher Coke («Dudus», Jamaica)

Fortuna Estimada: Se estima que el líder del «Shower Posse» amasó una fortuna de $300 millones de dólares. Su riqueza se evidenció en su control absoluto del barrio de Tivoli Gardens en Kingston, donde operaba un estado paralelo. Se documentaron transferencias por más de $1.2 millones desde Estados Unidos hacia Jamaica para su beneficio.

Otoniel (Dairo Antonio Úsuga, Clan del Golfo, Colombia). Recompensa $800.000.

Fortuna Estimada: Según la Fiscalía General de Colombia, su fortuna superaba los $6.000 millones de dólares. A su captura en 2021, se habían decomisado previamente $1,200 millones en activos de su organización, incluyendo más de 500 propiedades, 5,000 cabezas de ganado, aeronaves y embarcaciones.

Conclusión

Las fortunas descubiertas de estos grandes narcotraficantes revelan la escala industrial y el poder corruptor del narcotráfico global. Las cifras, a menudo estratosféricas, representan solo la parte visible de un iceberg económico que distorsiona economías locales, corroe instituciones y financia la violencia. La discrepancia entre la fortuna estimada y los activos efectivamente decomisados subraya la sofisticación de sus operaciones de lavado de capitales y los enormes desafíos que enfrentan las agencias de aplicación de la ley en su labor de desmantelar el poder económico de estas organizaciones criminales transnacionales. En cuanto a las recompensa por información que conduzca a la captura, se observa que la más alta es la de Pablo Escobar, de 25 millones de dólares, solo superado por Osama bin Laden de 50.000,quien dirigió el ataque a Nueva York y Washington.

En este contexto se inserta la segunda mentira mentirosa, utilizando medias verdades la oposición traidora a la patria dirigida por María Corina se direccionó con actores económicos internacionales, principalmente de Estados Unidos, para negociar a las riquezas de Venezuela y para ello es requisito sacar derrocar al gobierno de Venezuela y para ello se utilizan como vehículos el Cartel de los Soles y el narcotráfico.

El Cártel de los Soles es una presunta organización ilícita, criminal y terrorista internaciónal, encabezada por miembros de alto rango de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana desde la década de los años 1990, según varios medios de comunicación, cuyo objetivo es el tráfico principalmente de cocaína, contrabando de combustible, control de la actividad minera ilegal en varios estados de Venezuela, con participación directa en la extracción y contrabando de oro, coltán, piedras preciosas y otros minerales.

Según María Corina y Trump el Cartel de los Soles es la estructura criminal más grande del mundo y tiene como jefes a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Desde marzo de 2020, el departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un comunicado formal en donde sitúa como líder del Cártel de los Soles a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, ofreciendo una recompensa de hasta 50 millones de dólares por Maduro y 25 millones por Cabello, ubicándolos en el tope en toda la historia de los más buscados en el narcotráfico, por información que permita su captura y judicialización.

Estas acusaciones se refuerzan con la operación psicológica que apunta a vincular a Maduro y Cabello con el Tren de Aragua, mentira mentirosa que fue desmentida en un informe que tempranamente hizo público la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, expresando que el gobierno venezolano “probablemente” no está dirigiendo los movimientos y operaciones de la pandilla Tren de Aragua dentro de Estados Unidos, según una evaluación desclasificada y publicada socavó el argumento clave del Gobierno de Trump para invocar la Ley de Enemigos Extranjeros para acelerar las deportaciones.

Según el documento, que fue entregado a la Freedom of the Press Foundation bajo la Ley de Libertad de Información y proporcionado a CNN, la comunidad de inteligencia basó su juicio en gran medida en la acción policial, a veces letal, del gobierno venezolano contra el Tren de Aragua, lo que demuestra que “trata a TDA como una amenaza”, así como en el hecho de que el grupo está tan descentralizado que cualquier relación sistémica entre el régimen de Maduro y la pandilla sería “logísticamente desafiante” y probablemente detectada por la comunidad de inteligencia de Estados Unidos.

La mentira del vínculo de Maduro y Cabello con el Cartel de los Soles no se ha desmentido porque la DEA no es independiente como lo son los organismos de inteligencia, la DEA tiene sus propios intereses y el sistema judicial extorsivo para rebajar penas a cambios de culpables que interesen, solo será la historia, el tiempo el que permita aflorar la verdad y restituir la honorabilidad internacional de Maduro y Cabello. Como se ha dicho muchas veces si son culpables de muchas acusaciones: son revolucionarios, son chavistas, defienden sus ideales a muerte, son antiimperialistas, son socialistas, pero ni son ladrones y mucho menos narcotraficantes.

El que sostenga lo contrario que explique el fracaso estrepitoso de todos los que los odian en la búsqueda 24/7/365 de los miles de millones de dólares que poseen, para que tengan lógicas sus perfiles con sus acusaciones, donde están los yates, los aviones, las queridas, los bacanales, los Epstein, los príncipes Andrés, las mansiones y todo lo que no se puede ocultar, no solo en ellos dos, sino en sus familias, sus entornos, sus mas cercanos colaboradores. No han conseguido nada porque sencillamente no hay nada.

En conclusión, las mentiras mentirosas mueren porque las corroen sus propios creadores, mientras en Venezuela seguimos como decía Chávez, rodilla en tierra.

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Pedro Luis Martín Olivares

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