Pedro Luis Martín Olivares – Las victimas de la descomunal campaña psicológica desplegada desde la Casa Blanca y que asume como suya la traidora a la patria cachorra María Corina Machado, están ya haciendo las maletas desde las diferentes latitudes del planeta donde se encuentra la diáspora para regresar a Venezuela y las que se encuentran viviendo en territorio venezolano se levantan y pasan el día mirando al cielo buscando un paracaidista o un misil, ambos tipos de víctimas cuando llegue el año 2026 y Venezuela siga en paz con Nicolas mandando, se enfermarán una vez más de frustración y engaño.
La diferencia es que esta vez existe una amenaza creíble que le da una descomunal fuerza a la operación psicológica. El despliegue de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en los límites marítimos de Venezuela es real, las amenazas permanentes de Trump y su equipo de gobierno contra el invento estratégico del “cartel de los soles” es también real, lo que activa de manera subliminal la creencia de que el siguiente paso: ataque e invasión, es inminente. Claro, por ejemplo, cuando se tiene la trayectoria de Noriega, ex agente de la CIA, sin una bandera ideológica distinta al poder y el dinero, es lógico terminar escondido en la Nunciatura Apostólica de Panamá. Lo hemos dicho en este espacio muchas veces, Venezuela es un país de un millón de kilómetros cuadrados y en cada calle del país existe con nombre, apellido y cédula de identidad un Jefe del partido PSUV, quien se articula, en una malla estratégica que muta según las necesidades, hasta su Jefe máximo: el Presidente y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela Nicolas Maduro Moros. El Pentágono sabe que el fin ultimo que persigue la Casa Blanca es sacar al chavismo del gobierno y cambiarlo por un gobierno estable para que entren las trasnacionales norteamericanas a cobrar, aprovechando las inmensas riquezas de Venezuela, lo cual representa un objetivo IMPOSIBLE, porque es imposible controlar el territorio nacional empujado hacia las armas en resistencia infinita, donde se levantan, no manitos blancas, sino las banderas ideológicas de Chávez ondeando en los cañones de las armas. Es imposible para el chavismo esquivar “hasta la victoria siempre”, no existe un burladero.
Después de este largo párrafo, vamos a ilustrar el título del articulo: La Política Real Versus la Campaña Psicológica, tenemos primero lo acontecido en esta última semana. Un ataque el jueves a una embarcación donde sobrevivieron dos personas, eso puede ser un SET de una película, donde el director y el guionista son los únicos que saben lo que es verdad y lo que es mentira. Ya el miércoles Trump había anunciado que había autorizado a la CIA a realizar operativos encubiertos en Venezuela y que analiza la posibilidad de realizar operaciones en tierra debido a que han paralizado el trafico de drogas marítimo, afirmación que el mismo Trump desmiente el viernes cuando informa que se había atacado un submarino cargado de drogas, es decir, sigue la saga marítima. También es curioso que sea el propio presidente de los Estados Unidos quien confiese que tiene espías en otro país sin que nadie se lo pregunte, además, es generalmente aceptado desde la guerra fría las actividades de los servicios de inteligencia mundiales en todos los países donde tengan intereses. Las transnacionales norteamericanas forman parte de la estructura de inteligencia, vale recordar el papel de ITT en el derrocamiento de Allende. Los espías Salazares que andan en Venezuela los conoce todo el mundo.
Ahora vamos al evento clave de la semana ocurrido el viernes, la reunión del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas donde el único punto a tratar fue Venezuela y los ataques a buques en el Caribe. Recordemos que en este Consejo solo cinco países poseen poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Inglaterra y Francia, de allí que las opiniones vinculantes reales son las de estas cinco potencias nucleares. Veamos el informe oficial de la ONU.
En su informe al Consejo de 15 miembros, Miroslav Jenča, Subsecretario General para Europa, Asia Central y las Américas, describió el aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe, que ha exacerbado las tensiones entre Washington, D.C. y Venezuela. El aumento de la presencia militar estadounidense se informó por primera vez a mediados de agosto, descrito por Estados Unidos como una operación «para detener la afluencia de drogas a Estados Unidos y llevar a los responsables ante la justicia».
El 29 de agosto, según informó, el Representante Permanente de Venezuela se reunió con el Secretario General de la ONU para expresar la preocupación de su Gobierno por el despliegue. La tensión se agravó aún más cuando, el 2 de septiembre, Washington D. C. anunció que sus fuerzas armadas habían atacado un buque sospechoso de transportar drogas ilegales en aguas internacionales en el sur del Mar Caribe, con el consiguiente fallecimiento de 11 personas. También se reportaron ataques aéreos adicionales contra buques similares los días 15, 16 y 19 de septiembre, y nuevamente el 3 de octubre, con un total de 21 víctimas mortales.
Subsecretario General: Si bien la ONU no está en condiciones de verificar esos informes, continuó, las autoridades venezolanas permanecen en alerta máxima. El presidente Nicolás Maduro Moros anunció la movilización de 4,5 millones de miembros de la Milicia Bolivariana —una fuerza civil con entrenamiento militar— para apoyar a las fuerzas armadas del país, y el inicio de ejercicios militares en sus costas para fortalecer la defensa y la soberanía. El 4 de septiembre, dos aeronaves militares venezolanas presuntamente sobrevolaron un buque de la Armada de Estados Unidos en aguas internacionales, acto que Estados Unidos calificó de «altamente provocador». El presidente Maduro firmó un estado de emergencia que le otorga amplias facultades de seguridad en caso de agresión externa.
Siguió señalando que Venezuela escribió recientemente al Consejo de Seguridad, describiendo los ataques de Estados Unidos como violaciones del derecho internacional y advirtiendo que, de hecho, tienen como objetivo ulterior un cambio de régimen. Reconociendo el devastador impacto de la violencia impulsada por la delincuencia transnacional en las sociedades y poblaciones, instó, no obstante, a una desescalada urgente y se sumó al Secretario General al enfatizar que los Estados Miembros deben garantizar que sus esfuerzos se lleven a cabo de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas, y con pleno respeto de los derechos humanos.
Firmes en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional
En el debate posterior, muchos oradores se hicieron eco de estas opiniones y pidieron a las partes que evitaran cualquier nueva confrontación. Destacando la arraigada reputación de América Latina y el Caribe como una “zona de paz”, algunos oradores, especialmente los de la región, se hicieron eco de la preocupación por los trágicos impactos del narcotráfico transnacional, al tiempo que exigieron soluciones diplomáticas acordes con el derecho internacional.
El delegado de la República de Corea calificó de lamentable el deterioro de la situación en América Latina, especialmente ahora que el mundo finalmente comienza a vislumbrar un alto el fuego en Gaza. Si bien reconoció las diferencias en la interpretación y aplicación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, se unió a otros oradores para enfatizar la importancia crucial del multilateralismo, el diálogo y el papel activo y constructivo de las organizaciones regionales.
Responsabilidad común y compartida para combatir la delincuencia organizada transnacional
El representante de Pakistán coincidió en la centralidad e inviolabilidad de la Carta de las Naciones Unidas “en un mundo ya polarizado y un contexto global fracturado”. El diálogo de buena fe sigue siendo la única herramienta viable y sostenible para resolver las diferencias, afirmó, uniéndose a otros oradores en el reconocimiento de las graves amenazas que plantea la delincuencia organizada transnacional, pero instando a respuestas internacionales basadas en el principio de “responsabilidad común y compartida”, de conformidad con el derecho internacional. El representante de Sierra Leona, por su parte, afirmó que la propia historia de su país demuestra que “una vez perdida, la paz solo puede restablecerse mediante el respeto a la ley, el diálogo y la cooperación”. Por lo tanto, advirtió contra el uso unilateral de la fuerza sin la autorización del Consejo o un ataque armado que requiera legítima defensa, declarando que tales acciones carecerían de fundamento jurídico.
“No hay manera” de confirmar las afirmaciones de Washington, D.C.
En un tono diferente, el representante de la Federación Rusa, presidente del Consejo para octubre, hablando en su calidad de representante nacional, cuestionó si el despliegue de destructores militares, un submarino nuclear y 4.000 soldados por parte de Estados Unidos pudiera ser una preparación para una invasión. No hay forma de confirmar la afirmación de Washington, D.C., de que las embarcaciones atacadas pertenecían a cárteles de la droga, afirmó, señalando que simplemente fueron atacadas a tiros en alta mar sin juicio ni investigación, «según el principio de ‘disparar primero'», y ahora se le pide al mundo que crea que había criminales a bordo.
De igual manera, el representante de China enfatizó que las operaciones de control unilaterales y excesivas contra embarcaciones de otros países «vulneran el derecho a la vida y otros derechos humanos fundamentales del personal pertinente» y «representan una amenaza para la libertad y la seguridad de la navegación». Instando a Estados Unidos a cesar de inmediato sus actividades para evitar una mayor escalada, añadió que Pekín se opone a la interferencia de fuerzas externas en Venezuela bajo cualquier pretexto.
Estados Unidos a la ofensiva
En respuesta a los numerosos comentarios sobre las recientes acciones de su país, el delegado de Estados Unidos afirmó que la Administración del presidente Donald J. Trump está «a la ofensiva contra el narcotráfico y los cárteles» que traen drogas a Estados Unidos, y que ha decidido desplegar todo su poder contra esos actores ilícitos. Estados Unidos no se dejará inundar por la cocaína, el fentanilo y otras drogas que ingresan a sus fronteras desde Venezuela y otros lugares, matando a estadounidenses, declaró.
Tras señalar que el presidente Trump ha designado a los cárteles Tran de Aragua y Cártel de los Soles como grupos terroristas armados no estatales, afirmó que sus acciones constituyen un ataque armado contra Estados Unidos. «Hemos llegado a un punto crítico en el que debemos usar la fuerza en defensa propia y en defensa de los demás», afirmó. Si bien los ataques hasta el momento han sido de alcance limitado, Estados Unidos está preparado para llevar a cabo ataques adicionales si es necesario, afirmó.
Venezuela denuncia “Acciones y retórica beligerantes”
Luego se dirigió al Consejo el representante de Venezuela, quien denunció “una de las amenazas más graves” a la paz y la seguridad en la historia reciente, no solo para su nación, sino para toda la región. Durante años, Estados Unidos ha liderado una campaña de propaganda y desinformación, y ahora está llevando a cabo un creciente despliegue de fuerzas militares frente a las costas venezolanas. Esa “acción y retórica beligerantes” podría indicar un ataque armado contra su país en un futuro muy cercano, afirmó, y agregó: “Estamos aquí para evitar la comisión de un crimen internacional”.
Acusando a Washington, D.C., de criminalizar al pueblo venezolano, enfatizó: “Esto no es defensa propia, son ejecuciones extrajudiciales”. El conflicto descrito por el representante estadounidense no existe, sino que se está fabricando como parte de la “adicción desesperada” de Estados Unidos al petróleo, como se vio anteriormente en Irak, Siria, Libia y Afganistán. Exigiendo a Washington, D.C., que cumpla con sus obligaciones internacionales, exigió la repatriación urgente de 78 venezolanos secuestrados allí y enfatizó que, si bien Venezuela no busca la guerra con nadie, tampoco se doblegará ante el chantaje. Si Estados Unidos atacara, su país está listo para defender lo que es nuestro.
En esta reunión no solo se pudo comprobar que Trump se encuentra aislado en esa jugada en el Mar Caribe, sino las posiciones claramente meridianas de Rusia y China a favor de Venezuela de manera diplomáticamente vinculante.
En resumen, deseos no preñan, Venezuela no será atacada, el gobierno de Maduro va a terminar su mandato completo, esos amagos de susto baratos ponen a correr a los cobardes y no a una revolución que va a pelear hasta triunfar. La historia ya registra el error de Hitler de atacar la ciudad de Stalingrado, la destruyeron pero no pasaron y en las ciudades y pueblos de Venezuela hay muchos más vericuetos para pelear que en Stalingrsdo. Nicolas y Diosdado no son el chavismo, el chavismo se encuentra prendido en todos los corazones de los revolucionarios.
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