Pedro Luis Martín Olivares – Analizar dos temas recientes afirmados por Diosdado Cabello requiere un enfoque multidisciplinario, basado en teorías políticas, psicología social y sociología. Veamos primero los fundamentos teóricos para el análisis de las mentiras iteradas y luego el uso de la juventud como carne de cañón.
Teoría de la Agenda-Setting, Maxwell McCombs y Donald Shaw postulan que los medios y, por extensión, los actores políticos con acceso a ellos, no le dicen a la gente qué pensar, sino sobre qué pensar. La capacidad de establecer los temas de debate público es una forma fundamental de poder.
Teoría del Framing o Encuadre, Erving Goffman y Robert Entman plantean que un «frame» o marco es un esquema de interpretación que organiza la percepción de la realidad. Quien define el marco de un tema, por ejemplo, «negociación secreta» predispone la valoración de este.
Teoría de la Espiral del Silencio, Elisabeth Noelle-Neumann sugiere que los individuos son reacios a expresar sus opiniones si perciben que son minoritarias por miedo al aislamiento social. Esto crea una percepción pública distorsionada que amplifica la voz de la mayoría percibida.
La Profecía Autocumplida de Robert K. Merton, una creencia o expectativa falsa, si es suficientemente generalizada, puede llevar a conductas que acaben por hacerla realidad en sus consecuencias.
Estrés y Salud Mental Colectiva (OMS), la incertidumbre política y económica prolongada, las amenazas percibidas y el ciclo de esperanza-frustración son factores psicosociales estresantes que generan ansiedad, depresión y trastornos somáticos en la población.
Lo dicho por Diosdado Cabello puede interpretarse, desde estas teorías, como la descripción de un ciclo de manipulación comunicacional con consecuencias psicosociales tangibles. La «Mentira» como Construcción de una Realidad Paralela (Agenda-Setting), el núcleo de la afirmación es que se construye una narrativa específica, «existe una negociación para que Maduro entregue el poder», que no se corresponde con los hechos. Desde la teoría del Framing, esta narrativa no es neutral, está enmarcada para generar esperanza en el sector opositor, se presenta como una solución inminente y pacífica a la crisis.
Al denunciar esta «mentira», Diosdado está, a su vez, ejerciendo Agenda-Setting: impone el tema «la oposición miente y genera falsas expectativas» como el centro del debate, desviando la atención de la operación psicológica que enferma al pueblo. El «Fracaso Colectivo» y su Impacto Psicológico se explica con la teoría de la profecía autocumplida, cuyas fases son: primero, Creación de la Expectativa, la narrativa de la «negociación exitosa» genera un pico de esperanza y expectativa en un sector de la población y segundo, Fracaso de la Profecía, al no materializarse el evento esperado, se produce una frustración colectiva, por la defraudación de una promesa internalizada. Estas dos fases producen una consecuencia psicosocial, el ciclo repetido de «esperanza – frustración» es un factor de estrés crónico. Autores como Martin-Baró en su libro «Psicología Social de la Guerra», ya hablaban del «trauma psicosocial» generado por contextos de violencia política e incertidumbre. La frustración repetida puede llevar a lo que Seligman denominó «indefensión aprendida»: la sensación de que haga lo que haga, nada cambiará, lo que es un caldo de cultivo para la depresión y la desesperanza.
La afirmación de Diosdado de que las locuras de María Corina «colma las clínicas… de personas con problemas psicológicos» encuentra sustento en la literatura. La OMS ha alertado repetidamente que las crisis socioeconómicas y políticas elevan la prevalencia de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. El «daño cíclico» del que habla Cabello se asemeja a un trauma político recurrente.
Este ciclo no opera en el vacío. La Espiral del Silencio explica por qué el impacto puede parecer menor de lo que es. Las víctimas de María Corina desesperanzadas entran en la espiral al ver que su «verdad», la esperanza de cambio, de huida masiva del chavismo a Rusia, China, Cuba, Corea del Norte o Nicaragua no se materializa y es ridiculizada públicamente, entonces optan por el silencio y la retirada de la vida pública, internalizando su frustración y agravando su malestar psicológico que deviene en rupturas familiares entre padres e hijos y divorcios. La clínica privada se convierte así en el espacio de desahogo de un malestar que no puede expresarse en la plaza pública.
La Nueva «Mentira» como Reinicio del Ciclo: La Amenaza del 24 de noviembre
La declaración de Diosdado señala cómo el ciclo se reinicia inmediatamente con una nueva narrativa apocalíptica: «el 24 de noviembre Estados Unidos va a atacar». Este mecanismo es eficaz por dos razones: cambio de marco, cambia de la esperanza, la negociación, al miedo y la invasión. El miedo es una emoción aún más poderosa para movilizar o paralizar, generando un nuevo pico de estrés colectivo, la amenaza de guerra genera un estado de alerta máxima, ansiedad y angustia existencial. Luego viene la nueva fase de fracaso y daño, cuando la fecha pasa sin incidentes, se produce un nuevo colapso de la expectativa, pero esta vez mezclado con la incredulidad y el agotamiento emocional, se va desgastando la credibilidad de María Corina, así como también, la credibilidad de las fuentes que difunden estas narrativas se erosiona, pero el daño psicológico ya está hecho. La población queda en un estado de hipervigilancia y desgaste emocional, más propensa a los problemas de salud mental.
Diosdado, en su propio discurso, identifica un fenómeno real, el uso de la información como arma que, al ciclarse en esperanzas y miedos infundados, produce una consecuencia tangible y grave: la enfermedad mental y la desesperanza como precio de la lucha política. Este análisis subraya la enorme responsabilidad de todos los actores políticos en la gestión de la esperanza colectiva y la necesidad de basar el debate público en hechos verificables para preservar la salud mental de la nación.
El segundo tema a analizar, es el uso de la juventud como carne de cañón, para ello se requiere analizar tres dimensiones entrelazadas: la construcción discursiva del liderazgo, la movilización política diferencial y la legitimidad en contextos de conflicto.
En cuanto a las teorías del liderazgo y la acción política, Max Weber distingue entre dos éticas fundamentales en la política, la ética de la convicción que consiste en actuar por principios absolutos, sin calcular consecuencias y la ética de la responsabilidad, que implica evaluar las consecuencias previsibles de los actos. Desde los eventos del 4F con Chávez a la cabeza hasta los de noviembre de 2025 con Maduro y Diosdado al frente la revolución bolivariana se ha presentado bajo una ética de la responsabilidad revolucionaria: los líderes asumen las consecuencias de sus actos quedándose «en la vanguardia». En cambio, la oposición es practicante de una ética de la convicción irresponsable: impulsan luchas desde el exterior sin asumir sus costos.
La historia deja sus rastros claros, la Revolución Cubana (1956-1959): Fidel Castro y el Che Guevara lideraron desde la primera línea de combate, legitimándose mediante el riesgo personal. Es el modelo que el chavismo reivindica. Por otra parte, el gobierno en Narnia de Juan Guaidó (2019-2023): Sus principales líderes operaron parcialmente desde el exterior mientras llamaban a la movilización interna, dejando clara la desconexión entre la dirección política en el exterior asaltando Monómeros y Citgo y la base, carne de cañón, siguiendo instrucciones ilegales en Venezuela.
Otra teoría aplicable es la Movilización de Recursos y la Acción Colectiva de Charles Tilly, quien analizó cómo los movimientos sociales gestionan sus recursos humanos. La acusación de «carne de cañón» refleja una dinámica donde la oposición, con recursos organizativos debilitados, partidos proscritos y liderazgos exiliados y desprestigiados, recurre a la movilización de base como principal activo y a la traición a la patria, negociando las riquezas de Venezuela a cualquier precio.
Finalmente tenemos la teoría de Construcción Discursiva de la Legitimidad. Ernesto Laclau explica cómo se construye la legitimidad política mediante significantes vacíos «pueblo», «patria» y la creación de un «nosotros» frente a un «ellos». El discurso de Cabello opera mediante la dicotomía patriotas/traidores, es decir, Chavismo igual a líderes en primera línea, autenticidad y patriotismo, versus Oposición igual a líderes en el exterior, instrumentalización y traición a la patria. Discurso que Diosdado sustenta con hechos visibles y cargados de testimoniales. Los líderes de la revolución bolivariana encarnan físicamente la defensa de la patria. Los líderes opositores delegan el riesgo en sus bases y en Donald Trump.
Se cierra esta segunda parte del Artículo con un ejemplo histórico de legitimación por co-liderazgo: Sitio de Stalingrado (1942), el general Chuikov dirigió la defensa desde dentro de la ciudad sitiada, mientras Hitler lo hacía desde su cuartel general en Prusia Oriental. La narrativa soviética explotó esta diferencia para construir legitimidad.
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